Comenzamos 2010 con nuevos retos

Estamos frente a un año que tiene una sonoridad especial. 2.010. Eso del siglo XXI ya no es de películas futuristas, ni algo en lo que estamos entrando. Estamos de lleno en el XXI. Somos los que definiremos las bases de un siglo de la humanidad que espero, sea mucho, muchísimo mejor que el XX. A los peones de este mundo no nos toca decidir los designios de la humanidad pero cada granito de arena suma, y cada uno debe hacer frente a su parcela de responsabilidad por mucho o poco que piense que esta puede repercutir en el global.

Desde Internet y desde la publicidad tenemos una responsabilidad no menor en mucho de lo que pueda pasar en nuestro mundo. Muchos de nosotros marcamos tendencias, la información es clave, las herramientas y el acceso a la cultura que Internet está poniendo al acceso de todos revoluciona contínuamente nuestro modo de relacionarnos, de aprender, de hacer negocios… El problema fundamental es desgranar y estructurar todas las novedades e info que genera.

Desde mi punto de vista, aquellas novedades de Internet que se quedan con nosotros, que acaban siendo parte de nuestro día a día, deben aportar un fundamento práctico, una mejora clara, y además ser fáciles. Si has de explicar una .com y lo que aporta con más de 4 frases, su futuro no tiene buena pinta…

En este contexto, en el 2009 lo más relevante ha sido la irrupción de spotify. Un esquema revolucionario de consumir música que, creo, se extenderá a otros productos de consumo de ocio como juegos, películas o series… Todo legal, financiado por la publicidad como cualquier otro medio de comunicación o financiado vía cuotas de los clientes. Exactamente el esquema de televisión abierta y de pago, pero con una ventaja y diferencia fundamental: en spotify, e Internet, el consumidor tiene el poder, la decisión y las herramientas para programarse sus sesiones de ocio, aprendizaje u ocio cultural.

Y esto sí que es fundamental. Cada vez me cuesta más ver la televisión. No entiendo un entorno en el que tengo canales, ahora muchos, que en el momento en que yo me “conecto” estan programando un montón de cosas que no me interesan. Después de tantas sesiones de hacer zapping sobre 40 canales y no encontrar aquello que en realidad quería ver en aquel momento, me voy dando cuenta que llevo Internet en el ADN. Que ya no soporto perder el tiempo, no encontrar lo que quiero, conformarme con algo que se parezca a lo que buscaba aunque sea remotamente, etc. Soy un “homo interactivus” y aunque crecí en la cultura de la televisión cada vez me veo más alejado de ella.

nos preparamos para nuevos retos el 2010

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